La Cirugía Plástica Reparadora o Cirugía Reconstructiva es una rama específica dentro de la Cirugía Plástica. Este tipo de cirugía se realiza sobre estructuras del cuerpo que han sido afectadas por problemas congénitos, problemas del desarrollo o del crecimiento, traumatismos, infecciones, tumores o enfermedades. Se realiza, sobre todo, para mejorar la función, aunque también puede realizarse para mejorar el aspecto físico.
Toda herida causada por accidentes, quemaduras, cirugías y traumatismos puede dejar secuelas y cicatrices que pueden ocasionar alteraciones estéticas y/o funcionales.
A pesar de que la cicatriz nunca desaparece por completo, existen diversos métodos quirúrgicos y no quirúrgicos para hacerlas menos evidente incluso imperceptibles. Las cicatrices hipertróficas, queloides, o anchas pueden ser resecadas por cirugía.
Para evitar la recurrencia de la hipertrofia (cicatrices en alto relieve) se puede usar radioterapia complementaria o métodos que produzcan presión constante. Otros métodos (no quirúrgicos) que generalmente son complementarios son: el láser, la dermoabrasión, la inyección de corticoesteroides intralesionales, el vendaje con gel de silicona y ungüentos de uso tópico.








